Llegué a las 6:40 de la mañana. Desperté en pocas ocasiones durante el viaje, pero esas pocas que sucedió tuve la sensación de que me sería imposible conciliar el sueño. Debo de haber dormido seis horas, más que lo que acostumbro los fines de semana. Ahora mismo apenas si tengo sueño.
No bien me baje del autobús ya estaba en un taxi para ir a casa.
Con el taxista hubo una corta conversación. Una plática de las razones para ir a Durango cada fin de semana y de los desvelos y cosas que implica.
- Nombre, usted sí que está loco – Me dijo
Que raro toda la gente que me dice loco. No entiendo bajo que parámetros viven las demás personas. Bajo que criterios. Supongo que se busca lo que se quiere. Entiendo mi objetivo. Es claro y está por encima de todos mis demás objetivos. Pero no entiendo los de los otros.
Los otros. Esa gente rara.
- No – le respondí – Yo no
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