No recuerdo con precisión. Solo una parte donde subía las escaleras, pues en el piso superior estaba mi computadora. Era de color blanco. Pensé que era extraño la forma en que nos acostumbramos a ver las cosas con las que lidiamos a diario, y después así como así dejamos de verlas o notarlas. Se vuelve una computadora pero deja de tener color, forma, textura. Ahora de nuevo tenía color. Blanco.
Eso pensé cuando la vi, era como la mía, pero era otra, la encontré distinta, totalmente renovada ante mis ojos.
Luego te vi a ti.
Nos besamos.
No un beso furtivo como esperaba,
fue uno digamos… anacrónico.
One Comment
Eits!! Fer, siempre logras describir los detalles al redactar, que pasó ahora? quiero saber más!
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