Una fotografía manipulada en el detalle más mínimo se vuelve culpable, aún siendo pequeño el cambio. Quizá solamente los colores un poco más intensos, aún así deja de ser lo que es, lo que fue. Los recuerdos, por consecuencia, son manipulados también de la misma forma que los colores: Más intensos.
Hoy encontre una fotografía tuya.
Una en la que no estabas, o estabas presente de forma más intensa por tu ausencia. Te hallé en mi mirada.
La fotografía así como la encontré se volvió un recuerdo exaltado. Algo que de pronto ya no pude recordar como era por culpa de esa manipulación.
Me quedé sentado en el piso sucio con la fotografía en mis manos. Mirando los detalles atentamente, tratando de separar ficción de realidad y manipulación de fantasía. Recorriendo con la mirada un cuerpo que no necesitaba recorrer porque lo conozco de memoria, ese cuerpo encajado dentro de una escena que no había visto nunca.
Crear recuerdos a mi gusto y medida, con los colores que yo elijo.
Una fotografía manipulada en el detalle más mínimo se vuelve culpable porque en su mentira descarada se siente más viva.
Así en tu mirada ausente te recordé de pronto mirando hacía la nada.
Y mientras yo creyendote imaginaria.
Te encuentro todavía Isabel.
Todavía.
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