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Asiento 15

Allá adelante y a lo lejos va una pareja, de esas que se salen del estandar, fuera de lo normal. Él parece sacado de la publicidad de mi ropa interior, y ella de una revista de modas. Una pareja de revista cualquiera. Todos les miran con asombro, con admiración, se les reconoce el hecho de la constancia, de la fuerza de voluntad para mantenerse en ese estado tan cercano a la perfección, el Brad y Angelina del autobus, ahí en el asiento cuatro y cinco.

Yo estoy acá, en el asiento quince, tratando de encontrar una posición comoda para mi espalda utilizando la almohada de utilería que me han dado al subir.

–¿Y la cobija?–una voz de señor se escucha a mi lado, volteo instintivamente
–No sé, se cayó–responde una voz infantil

Esta pareja no es notada por nadie, pues todos, incluyendome, estan distraidos con la pareja perfecta que ahora trata de meter una maleta gigante en la parte superior, cosa improbable o en el peor de los casos imposible pues a simple vista las medidas simplemente no encajan, pero ambos con una mirada de ser demasiado buenos para el mundo, o en este caso en particular para el autobus, lo siguen intentando, ahora con la fuerza agregada de los dos brazos de Angelina.

–Ponte la almohada para que estés más comoda–de nuevo el señor

La pareja a mi lado izquierdo ocupa un solo asiento, el catorce. Es un padre de cierta edad que lleva en sus piernas a este niña ahora se hecha bolita sobre sus piernas, él la abraza mientras la mira con tanta ternura que no soy capaz siquiera de intentar describir o comprender, basta con mencionar que al tiempo que le dice lo de la almohada le da un beso tronado en la cabeza.

En el trece unos ronquidos. La madre duerme a pierna suelta.

El no esta una posición cómoda y, no esta de más decirlo, ni siquiera busca una. Se ve totalmente dispuesto a pasar la noche en vela con la cría sobre las piernas.

Truena otro beso en la cabeza de la pequeña.

–Ya duermete– le dice

La atención de todos sigue volcada sobre la chica del cinco da un espectáculo al cambiarse la sudadera.

El padre con una actitud estoica, con el pecho inflamado de orgullo, con los ojos bien abiertos recarga la cabeza lo mejor que puede sin incomodar a la damita.

Aquí el heroe. Aquí en el catorce el digno de admiración, el de la panza notable y no el del abdomen a cuadros del cuatro.

Aquí el padre con su hija.

Aquí a mi lado en el catorce, un hombre.

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