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Asiento 28

El autobús representa un punto intermedio, un ni aquí ni allá, una especie de limbo para los pasajeros que una vez en sus lugares dejan de percibir el espacio para solo percibir el tiempo, los desplazamientos se vuelven invisibles y los viajes se vuelven horas sin distancia, al abordar el autobús ya se siente estar en el próximo destino, pero se debe esperar.

Esta ilusión onírica del no estar en ningún lado sirve de contexto para pensamientos, reflexiones y hechos que en otras condiciones serían considerados simplemente fuera de la realidad.

Te encontré de nuevo en el autobús o me encontraste o nos encontramos, te pedí que te sentaras conmigo.

Hasta ese momento perder el aliento era una expresión que hubiera considerado romántica, pero aquí la realidad no existía y era por tanto posible. Habíamos platicado por algun tiempo con un desconocido cuando la sola idea de tocar tu mano me hizo sentir el corazón desbocado y todo empezó a lucir de un negro brillante como quien fuera a desamayarse. Apenas espere a recuperar el aliento cuando te tomé de la mano.

- Si te molesta me dices – dije en una voz ahogada, apenas audible
- Si me molesta yo te digo – me respondiste sin moverte.

Nos quedamos dormidos así, no sé si soñe o no. En un ambiente inapropiado para reconocer la realidad o de reproducirla vagamente no es posible distinguir si uno está dormido o despierto. Debo haber imaginado el resto en un soñar que te soñaba, un saberte lejana teniendote de la mano mientras tu respirar pausado y relajado cambiaba a uno apenas reconocible.

¿A qué me provoca tu sola presencia? ¿qué sentimientos o reacciones despiertas en mí aquí a la nula distancia que te encuentras? este abanico de sensaciones que provocas va desde lo sublime a lo caótico, de lo etéreo a lo innombrable, de lo espiritual al otro extremo. Es como ser lo bueno y lo malo, todo al mismo tiempo.

Al despertar desapareciste. El fresco de la mañana me golpeo la cara o habrá sido la realidad.

Quisiera decir que atras quedó el aroma de tu cabello ondulado y la sensación de tu mano entre mis manos, pero apenas me quedó este recuerdo que no se diluye y te va sumergiendo poco a poco, minuto a minuto en un sueño más constante, más irreal pero también más vivo, un soñar que te puedo soñar de nuevo.

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